20 de agosto de 2026
Windows 10 ya no recibe actualizaciones: qué hacer con los equipos de la oficina
Si en tu oficina hay ordenadores con Windows 10, es probable que hayas visto avisos en pantalla o que alguien te haya dicho que "hay que cambiar todo". La realidad es menos dramática, pero tampoco conviene mirar hacia otro lado. Vamos por partes.
Qué significa exactamente "fin de soporte"
No significa que el ordenador se apague ni que deje de funcionar. Los equipos con Windows 10 siguen arrancando igual que ayer. Lo que ocurre es que Microsoft ha dejado de publicar actualizaciones de seguridad para ese sistema.
Eso es importante porque las actualizaciones no son un capricho: son los parches que tapan los agujeros que se van descubriendo. Cuando dejan de llegar, cada nuevo fallo que aparezca en Windows 10 se queda abierto para siempre. Y quienes se dedican a atacar equipos lo saben perfectamente: los sistemas sin soporte son objetivo preferente, precisamente porque el agujero no se va a cerrar nunca.
Un antivirus ayuda, pero no sustituye a un sistema actualizado. Es como poner una buena alarma en una casa a la que le falta una ventana.
Primer paso: saber qué tienes
Antes de decidir nada, haz inventario. No hace falta nada sofisticado: una hoja de cálculo con el equipo, quién lo usa, qué versión de Windows tiene y para qué se utiliza. En muchas pymes aparecen sorpresas: el portátil que solo se usa para facturar, el sobremesa del almacén que lleva años encendido o el ordenador viejo que mueve una máquina y que nadie se atreve a tocar.
Con esa lista delante, las decisiones se toman solas. No todos los equipos necesitan la misma solución.
Las opciones reales
Actualizar a Windows 11. Es lo más limpio si el equipo cumple los requisitos (básicamente, procesador compatible y TPM 2.0 activado). Muchos ordenadores de los últimos años lo cumplen y ni siquiera lo saben porque el TPM viene desactivado en la BIOS. Merece la pena comprobarlo antes de dar el equipo por perdido.
Dar más vida al equipo. Si el ordenador no admite Windows 11 pero el hardware está sano, a veces la mejor inversión es un disco SSD y algo más de memoria: cuesta una fracción de un equipo nuevo y el cambio de velocidad se nota desde el primer arranque. Eso sí, sigues teniendo un sistema sin soporte, así que esta opción solo tiene sentido combinada con alguna medida extra.
Aislar los equipos que no se pueden tocar. El PC que controla una máquina o que ejecuta un programa antiguo a veces no se puede migrar. En esos casos, la solución es dejarlo sin acceso a internet y separado del resto de la red, para que un problema en él no se extienda a los demás.
Renovar. Cuando el equipo ya va justo y encima toca cambiar de sistema, muchas veces sale más a cuenta sustituirlo que ir parcheando.
No olvides lo que va encima
Cambiar de sistema afecta al software que usas a diario: el programa de gestión, el de facturación, el de diseño, las impresoras de red, el lector de firma digital. Antes de migrar, comprueba con cada proveedor que su versión funciona en Windows 11. Es más barato preguntar que descubrirlo un lunes por la mañana.
Y antes de tocar nada, copia de seguridad completa y comprobada. No importa lo bien planificada que esté una migración: siempre debe existir un camino de vuelta.
Si quieres que revisemos qué equipos de tu empresa se pueden actualizar y cuáles conviene renovar, hablamos.
