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10 de septiembre de 2026

Antes de vender o tirar un ordenador viejo: cómo borrar los datos de verdad

Cuando se renueva un equipo, lo habitual es que el viejo acabe en un armario, en manos de un familiar, vendido de segunda mano o en el punto limpio. Y casi siempre con el disco tal cual: correos, facturas, fotos, contraseñas guardadas en el navegador y a veces datos de clientes. Recuperar información de un disco "formateado" es más fácil de lo que la gente imagina, así que merece la pena dedicar media hora a hacerlo bien.

Primero: la copia de seguridad, y comprobada

Antes de borrar nada, asegúrate de que lo que necesitas está en otro sitio y de que se puede abrir. No vale con ver una carpeta de respaldo: prueba a abrir un par de archivos, comprueba que el correo está sincronizado y que los programas del día a día están instalados y funcionando en el equipo nuevo. Muchos disgustos llegan justo aquí, cuando ya se ha borrado el origen.

Aprovecha también para desvincular el equipo de las cuentas y licencias: Microsoft 365, antivirus, gestor de contraseñas, aplicaciones de contabilidad. Si no lo haces, luego puedes encontrarte con una licencia "ocupada" por un ordenador que ya no existe.

Por qué formatear no es suficiente

Un formateo rápido borra el índice, no el contenido. Es como quitar las etiquetas de las carpetas de un archivador: los papeles siguen dentro. Con herramientas gratuitas de recuperación, cualquiera puede sacar buena parte de esos archivos.

Lo que sí funciona:

  • En Windows, usar Restablecer este PC eligiendo la opción de quitar los archivos y limpiar la unidad. Tarda bastante más, y por eso mismo es la buena.
  • Si el disco estaba cifrado (BitLocker en Windows, FileVault en Mac), el trabajo está medio hecho: al restablecer y perder la clave, lo que quede es ilegible. Es un buen argumento para cifrar los portátiles desde el primer día, no solo al final de su vida.
  • En discos SSD, el borrado por sobrescritura no siempre llega a todas las celdas. Lo correcto es usar la función de secure erase de la utilidad del fabricante del disco.
  • Si hay datos sensibles y el equipo no se va a reutilizar, la opción más simple es sacar el disco y destruirlo físicamente, o guardarlo. Un disco viejo dentro de un cajón cuesta menos que un problema.

Lo que casi todo el mundo se olvida

Hay más sitios donde viven tus datos aparte del ordenador:

  • Impresoras multifunción de oficina: muchas guardan en memoria interna copias de lo escaneado y lo impreso.
  • NAS, discos externos y pendrives que se jubilan a la vez.
  • Móviles y tablets: restablecer de fábrica, y además quitar el dispositivo de la cuenta de Google o Apple para que no siga apareciendo como equipo de confianza.
  • Routers que devuelves al operador o revendes: llevan la contraseña del WiFi y la configuración de la red.

Si dentro había datos de clientes

Aquí ya no es solo prudencia. Si el equipo contenía datos personales de clientes, pacientes o empleados, la protección de datos te obliga a garantizar que se han eliminado de forma segura al retirar el soporte. En la práctica, eso significa dejar constancia de qué equipo era, qué método de borrado se usó y quién lo hizo. Un correo interno o una hoja en el registro de tratamientos basta; lo que no basta es "lo formateé y lo llevé al punto limpio".

Si tienes que retirar varios equipos a la vez, o dudas de si un disco quedó realmente limpio, lo vemos y te lo dejamos documentado. Cuéntanos qué tienes que jubilar y hablamos.

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